Desde que tengo memoria, hacer videos es parte de mi vida.

A los 6 años escribía historias de superheroes que me imaginaba en el cine.

A los 11 juntaba a mis amigos del colegio para armar historias. Nos disfrazábamos, las grabábamos y las subía a YouTube. 

Solo las veía mi familia, pero yo la pasaba increíble.

A los 16 empecé a pensar en cómo ganar plata en internet. Y hacer videos siguió siendo mi forma de hacer las cosas.

Si miro para atrás, en todos las etapas de mi vida, hacer videos está ahí. Como si fuera parte de mí.

Pero en algún momento perdí eso.

Perdí las ganas de crear…

Estaba creando videos solo pensando en los resultados.

En leads. En ventas. En qué iba a generar cada publicación para mi negocio.

Y pasaron dos cosas: dejé de disfrutarlo y el contenido empeoró.

Mis videos más virales fueron los que hice cuando tenía un interés real por compartir, no porque pensaba en cuántos leads iba a generar.

Mi diversión personal y mis resultados externos siempre se ven beneficiados cuando “tengo algo para decir”

No cuando “tengo que decir algo”

Entonces me di cuenta: tenía que volver a esa energía. A hacer videos por lo que genera a mi, no a mi negocio. 

Me tomé un par de meses para reconectar con esa energía con la que creaba antes.

Y no podía volver solo con el objetivo de hacer videos que me gusten más. Necesitaba algo que me entusiasmara de verdad. Que me diera miedo. Y me hiciera tener que salir de donde me sentía cómodo. 

Por eso decidí hacer una película. La máxima expresión de la creatividad hecha video. 

Al principio me costó compartirlo.

Pensaba: "che, no estoy medio loco? qué tiene que ver esto con mi negocio?"

Pero cuando lo publiqué, pasó algo que no me esperaba.

Empezó a escribirme gente que nunca me había hablado. Emprendedores que yo admiraba, con negocios enormes. Gente con la que me encantaría trabajar.

No me seguían por mi contenido sobre comunicación. No interactúan cuando hablaba de estrategia. Pero ahora sí. 

Acá está la idea que podemos derivar de todo esto:

Es ultra contraintuitivo. Porque uno diría: "Si quiero atraer emprendedores, tengo que hablar de negocios".

Y no necesariamente.

No se trata de lo que hablás. Ni de la estrategia que usás.

Se trata de la energía que transmitís.

Cuando hablo sobre la película, la energía que transmito es: "Esto es algo genuino que quiero hacer y lo estoy compartiendo porque me interesa de verdad".

Cuando hago un video pensando en leads, la energía es: "Hola, comprame. Tengo un lead magnet para vos. Mirá mi oferta".

Y eso repele. La gente odia que le vendan.

Lo difícil es el desapego.

Sacarte la idea de: "Tengo que generar plata con esto, si no, no funciona".

Esto no significa que no necesites estrategia. Seguís necesitando un funnel. Seguís necesitando pensar en ventas.

Pero no podes controlar qué va a pasar después de publicar. Una vez que publicás, se acabó tu control.

Entonces, más vale que hagas algo que a vos te interese.

Porque si te interesa, si lo hacés desde un lugar genuino, es mucho más probable que atraigas a las personas correctas.

Estás siendo vos.

Y no podes atraer lo que no sos.

Si querés ver de qué se trata todo esto, acá te cuento más sobre la película.

-Teo

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